|


Dentro de la nueva dimensión geográfica, social, cultural,
económica y administrativa que han adquirido las comarcas en Galicia, O Salnés
es, sin duda, una de las que presenta mayor tradición y arraigo, y por esa misma
razón, también una mayor cohesión interna.
Situada en la costa norte de Pontevedra y dentro de un marco
más general conocido como Rías Baixas, O Salnés abarca nueve municipios:
Cambados, O Grove, A Illa de Arousa, Meaño, Meis, Ribadumia, Sanxenxo, Vilanova
y Vilagarcía. Con una superficie de 265 km2 y una población que ronda
los 110.000 habitantes, lo que la convierte en una de las comarcas de mayor
densidad de Galicia.
Para acercarse a la realidad geográfica, histórica y
turística de O Salnés hay que tener en cuenta dos elementos claves. Por un lado,
el valle, y por otro,
la Ría de Arousa. La conjunción de ambos se encuentra en la propia etimología de O Salnés,
que tomó su nombre de las antiquísimas salinas existentes en la desembocadura
del río Umia. Ya en un documento del Siglo VI, la Parroquial Sueva, se hace
mención a la comarca saliniense.
El Valle de O Salnés se caracteriza por un relieve suave
derivado de su proceso de formación, en el que el principal agente fue la acción
erosionadora del río Umia.

O Salnés es la mayor llanura costera de Galicia y, por ello,
también una de las más fértiles. En la comarca se produce el mejor vino blanco
de España y uno de los más reconocidos del mundo, al albariño, y de ella parten
cada día para los principales mercados del país lo más exquisito de su huerta:
tomates, lechugas, judías, pimientos, kiwis... incluso flores.
La Ría de Arousa, con sus 200 km2 de superficie,
es, por su parte, la mayor de España. La Ría está íntimamente ligada al valle de
O Salnés, pues casi todos los municipios de la comarca de O Salnés son los que
forman la parte sur de la ría. Todos los municipios antes citados están bañados
por el mar de la Ría de Arousa a excepción del municipio de Meis, el único que
no tiene mar, pero también el que nos ofrece desde el monte
Castrove unas impresionantes vistas de las rías de Arousa y Pontevedra y del
valle del Salnés. Sanxenxo también tiene su dato curioso y es que su orilla
norte está bañada por el mar de la Ría de Arousa y su orilla sur está bañada por
el mar de la Ría de Pontevedra.
Valle, río y ría ofrecen al viajero una sensacional variedad
paisajística. Pasar de la montaña a la costa es cuestión de pocos minutos: a
escasos kilómetros de espléndidos miradores, casi siempre acompañados de áreas
de esparcimiento, se hallan una infinidad de playas, algunas de ellas justamente
galardonadas con la bandera azul de la Unión Europea.
Pero
junto al paisaje rural hay otro, el urbano. Y también
aquí O Salnés vuelve a ofrecer multitud de caras, del turístico Sanxenxo al
señorial Cambados, de los marineros de O Grove, Vilanova y A Illa, a la
cosmopolita Vilagarcía, pasando por el ambiente más rural de Meaño o Meis, el
viajero tendrá la oportunidad de comprobar que O Salnés ofrece todo lo que uno
desea para pasar unas vacaciones diferentes.
El paisaje apenas se ha visto alterado por la contaminación
industrial, ya que como corresponde a una zona semirural o semiurbana, según
como se mire, la mayoría de la población activa se distribuye entre los sectores
primario, en el que destacan las actividades relacionadas con la pesca, el
marisqueo, la huerta y el vino; y terciario, en el que las actividades ligadas
al turismo, y derivada de éstas, la construcción, juega un papel predominante.
El sector secundario se centra principalmente en las actividades directamente
relacionadas con los otros dos, destacando las fábricas de conserva, envases,
madera, materiales de construcción, astilleros y productos lácteos.
Los atractivos naturales de O Salnés determinan unas grandes
posibilidades para el turismo rural, especialmente en los municipios del
interior. La creciente demanda ha tenido su reflejo en un notable incremento de
los alojamientos específicos para este tipo de turismo, la mayoría en pazos y
casas solariegas. Unos alojamientos que se unen a los cerca de 200 hoteles,
hostales y campings.
Y, desde luego, O Salnés no es sólo para el verano. Por su
privilegiada posición, la comarca goza de un clima oceánico suave y húmedo con
temperaturas medias anuales que rondan entre los 15 y los 20 grados centígrados,
con mínimas de 10 entre diciembre y febrero y máximas de 30 durante el estío.

Si a estos atractivos añadimos otros como el gastronómico, el
festivo o el monumental, reunimos un panorama general muy atractivo incluso para
el más exigente de los turistas.


|