De los antiguos pobladores del municipio apenas se conservan
restos de hachas pulimentadas. Son muy abundantes, sin embargo, los restos de la
cultura castreña (monte do Castro y Con das Sete Pías). También son numerosos,
como en toda la comarca, los petroglifos. La romanización y las posteriores
invasiones árabes y vikingas también dejaron aquí su impronta.
Desde comienzos del siglo XII las tierras de Ribadumia, como otras muchas del
Salnés, fueron donadas por Ramiro Muñiz, sobrino de Gelmírez, a la iglesia de
Santiago. Hasta la formación de los ayuntamientos en el año 1835 la organización
parroquial estaba basada en los Cotos y jurisdicciones. Ribadumia no nació como
ayuntamiento con la actual denominación y configuración parroquial hasta 1841.