Vilagarcía de Arousa


El escudo

El dia 5 de abril de 1.913, Juan Fernández Gil y Casal, vecino de Vilagarcía, miembro numerario de la Real Academia Gallega, de la Sociedad Arqueológica Provincial y de la Sociedad Arqueológica de la Junta de la Exposición Gallega de 1.912, dirigía una instancia a la Excma. Corporación de Villagarcía de Arosa en la cual exponía, a la letra, lo siguiente:

Que unidos oficialmente los tres ayuntamientos de Villagarcía, Carril y Villajuán, ya unidos desde muy antiguo por vínculos propios y sanguíneos, para formar un solo y grande pueblo, cual corresponde al empóreo de tan rica y hermosa región gallega, les falta sólo una precisión heráldica que oficialmente los signifique en sus documentos, en los públicos regocijos y más a que deba concurrir, expresión simbólica de grandeza, que sea basada en hechos de su historia, y de la cual expresión justificada, no han gozado hasta el presente ninguno de los tres pueblos.

Doy por enterada a la docta Corporación de todos los simbolismos de la heráldica, y al exponer a su atenta consideración el escudo que acompaño, no haré más que la parte de la reseña histórica necesaria para acreditar el empleo de las empresas que lo componen, y su razón de ser.

Sabido es de todos el uso de los castros para la defensa propia, del país y su atalayamiento por los pobladores prehitóricos de la región galaica en especial, defensas utilizadas después por otros pueblos que han invadido la Península, y sabido es también la dependencia estratégica de unos castros con otros, hasta internarse en lo más recóndito del territorio.

Situada esta parte de la región en que se hallan asentados los tres pueblos a que me refiero, en un abrigado recodo de la ría de Arosa, lugar apropiado para organizar irrupciones, rico en apreciados frutos y especies marítimas, debió de convencer a los naturales la dura experiencia de la necesidad de levantar estas defensas, y al efecto, construyeron el de Carril, atalaya de la Ría y del río Ulla en especial defensa y llave de la Ostiavía de Ptolomeo y defensa además de la vía de carácter particular que por tierra conducía a Iria, famosa en tiempos históricos; construyeron el castro de Gudín, acaso derivado de Gothis de los godos, su nombre posterior, ya que cerca de él se encuentra la aldea de este nombre, atalaya y defensa este castro, de la entrada a los fértiles terrenos del interior por la parte del Este; construyeron el de Lobeira, castro Lupario, más tarde, en el término de Villajuán, para atalayar el mar y las tierras del Salnés por la parte del Sur, y construyeron asi mismo el de Alobre, de San Cristóbal en el siglo X, y hoy de Vista-Alegre, para la defensa de estas playas, apoyando estos castros en otros intermedios menor importancia, dentro de su línea, y avistándolos con otros colocados fuera de ella, que unía las líneas de defensa interior.

Monumentos son estos que deben figurar simbólicamente como los principales blasones del escudo, baluartes, que si no bastaron a defender el territorio de las dominaciones invasoras, sirvieron para mantenerlas a raya, y que fueron de los últimos que arriaron el pendón de las libertades gallegas, sucumbiendo al número. Por eso, y coronados con una llave de oro, lo colocamos en la parte superior del escudo sobre fondo verde, símbolo heráldico de la guarda y defensa de la dignidad y libertad de la patria, bañados por el mar de que toma su nombre la nueva ciudad, apelativo el que sea, que debe llevar antepuesto al de Arosa, ya que Arosa se deriva de la raíz AR curso de agua y un afijo de significación no conocido sin duda, pero relacionado con él.

Figura en el cuartel de la derecha, la trirremes con vela de oro sobre fondo de plata, símbolo del comercio marítimo floreciente en este rico litoral desde la más remota antigüedad, acaso desde los colonizadores fenicios, pero positivamente desde los griegos y romanos, enlazado en los siglos medios por el maestro Molina, y continuando hasta nuestros días; y figura en el de la izquierda la espada en campo de oro como emblema de la lucha por la libertad de sus Reyes, alusión al alzamiento que tuvo lugar en Villagarcía el 12 de mayo de 1808 contra la dominación francesa. Resta hablar del escusón o escudo interior. Se alude con él a la Casa de Rubianes, a cuyo Señor, García de Caamaño, el Hermoso, segundo señor de ella, se debe la fundación de Villagarcía, en el siglo XV, así como a deudos suyos las de Carril y Villajuán. Este es un pino de sinople (o verde) grietado de oro con cinco lanzas a cada lado, las astas de plata y los yerros de oro, en campo rojo.

Tal vez podría objetarse que algunos de estos emblemas no han sido empleados jamás en heráldica ni corresponden singularmente a ninguna de las tres villas, sino a territorios hoy de sus jurisdicciones, habiendo tenido, además, lugar algunos hechos que ellos significan antes de la fundación de aquellas; cierto, pero la ciencia heráldica no puede quedar estancada mentras las demás ciencias progresan y en este supuesto llevando las tres villas la representación de los respectivos territorios de sus jurisdicciones, justo es que unida a las suyas lleven también la de los territorios que representan.

No haremos más extenso este trabajo para acreditar el uso de tales emblemas heráldicos, por no ser necesario, ni consentirlo el presente escrito, reservándose para la monografía que proyectamos en la qu eapoyaremos estos y otros asertos en citas históricas y descubrimientos arqueológicos, y sólo nos limitaremos a pedir a la Ilustre Corporación que, si lo estima pertinente, eleve a la Superioridad los presentes gráficos de la historia de la ciudad del presente en los escritos oficiales y en los más actos que haya lugar.

Villagarcía de Arosa, Abril 5 de 1913.


La Real Academia de la Historia hizo variar un tanto la concepción original, afectando al cuartel izquierdo del escudo, ya que según las leyes de la Heráldica, no se puede representar metal sobre metal. Por tanto, dado que el sable es metal y el fondo dorado significa oro, no se pueden superponer, y apuntamos la siguiente solución:
Teniendo en cuenta que Villagarcía de Arosa fue la primera ciudad de galicia que declaró la guerra al francés, y en homenaje a sus caídos por la causa y en honor a su sangre derramada en la contienda, concedemos el color rojo como fondo del sable que conmemora tan heroica gesta.



Bibliografía: VILAGARCIA, VILAXOAN Y CARRIL de Manuel Villaronga.

 

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