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Vilagarcía de Arousa |


Vilagarcía es una pequeña ciudad costera pontevedresa que mira al mar desde su privilegiado
emplazamiento, en la margen izquierda de la bella ría de Arousa, a la que se encuentra
íntimamente ligada y de la cual recibe como complemento su topónimo.
A Vilagarcía de Arousa se accede desde Santiago de Compostela, distante 46 km. por la carretera
N-550. Desde Pontevedra (23 km.) por la C-531.
Tiene una extensión total de 47'14 km2 y una población de unos 34.000 habitantes.
DESCRIPCIÓN GEOGRÁFICA
El relieve de este municipio es muy accidentado, producto de los procesos tectónicos
a los que fue sometido en el pasado. La ría de Arousa, su límite natural por el oeste,
es el resultado del hundimiento de estuario del río Ulla, con la consiguiente invasión
de las aguas marinas. De este movimiento de bloques resultó la formación de un
vigoroso cordal montañoso que a modo de orla cierra el término por el este, culminando
en el monte Xiabre (641 metros) como punto de máxima altitud. En este gran bloque granítico,
muy fracturado, destacan varias cotas (Aguadelo 413 metros, A Xaiba 280, Pousadoiro 220
metros, Lobeira 290 y Renza 211 metros). Desde esta orla montañosa y hacia el oeste y
el suroeste se va descendiendo gradual, pero rápidamente a través de numerosos escalones
o rellanos que se hacen más amplios en la cercanía de la costa.
Vilagarcía es un lugar privilegiado porque está cerca de todo. En apenas 40 minutos, uno puede
situarse en Santiago, en Vigo, en Pontevedra, en la isla de A Toxa, en Sanxenxo, en la península
del Barbanza...
CULTURA, MONUMENTOS Y TURISMO
Vilagarcía de Arousa es hoy uno de los núcleos claves del turismo en Galicia. Lo es por su
excelente ubicación, en la cabecera de la más grande y la más bella de las Rías
Baixas.

Lo es por su extraordinaria oferta de servicios y de posibilidades de ocio, amén de su exquisita
gastronomía y de sus codiciados vinos, los albariños. Pero lo es, sobre todo, porque Vilagarcía
atesora, desde comienzos de este siglo, una honda tradición turística y un arraigado sentimiento
hospitalario.
Vilagarcía de Arousa se encuentra en la península del Salnés, una de las zonas de mayor
atractivo turístico de Galicia y participa, como todas las Rías Baixas, de unas características
climáticas muy favorables acompañadas de la belleza del paisaje, el atractivo de sus playas
y la riqueza de sus caldos y gastronomía.

Vilagarcía cuenta con las playas de A concha y Compostela, que resultan seguras y, sobre todo, cómodas, amplias y
limpias, como lo demuestra el hecho de contar con la Bandera Azul de la Unión Europea.
Por todo el paseo del arenal discurre un paseo marítimo de más de dos kilómetros de longitud
que une el centro de la ciudad con la tradicional y popular villa marinera de Carril.
Mientras paseamos al arrullo de la suave brisa, podremos contemplar a los mariscadores
que, a pie o a bordo de sus chalanas, extraen de estas aguas la preciada almeja.
El litoral se extiende desde la bella Carril, situada frente a la isla de Cortegada, hasta
Vilaxoán, villa de animado ambiente marinero. Un litoral perfumado por sus hermosos parques
públicos, verdaderos jardines botánicos, herencia de un pasado colonial, como el de Compostela,
el del Centenario y el de O Castriño.
Apenas a unos kilómetros del casco urbano se levanta también el imponente macizo del monte Xiabre
(641 metros), cuyos bosques y laderas, además de ofrecer unas extraordinarias vistas sobre la
ría, son toda una tentación para los amantes del senderismo o de la bicicleta de montaña.
También a pocos kilómetros de Vilagarcía pero en dirección contraria podemos ascender hasta
el monte Lobeira (290 metros) desde donde podemos
gozar de una sorprendente vista sobre la ría de Arousa y el valle del Salnés.
Vilagarcía también cuenta con un puerto deportivo con más de 400 puntos de atraque situado
en un paraje de singular belleza y con unas extraordinarias cualidades para la navegación
deportiva.
La gastronomía también forma parte de la cultura de Vilagarcía. Los mariscos (almejas, nécoras,
centollos, mejillones, bogavantes, navajas...) pueden ser disfrutados en restaurantes de prestigio
o en pequeñas tascas marineras. Sin olvidar los pescados, otra de las delicias que nos regala
esta ría. O el pulpo, o los calamares, o las carnes de la tierra, que también las hay y muy
buenas. Y todo ello, por supuesto, regado con el singular albariño, el príncipe de los vinos
blancos, un caldo mundialmente reconocido y premiado, fruto de una uva blanca y delicada que
brota aquí, en las soleadas laderas que miran a poniente. De todo encontrará el visitante que
se acerque, y todo le será ofrecido con ese aroma mágico de la tradicional cocina de siempre.
También por la noche Vilagarcía puede ser vivida con intensidad. No faltan lugares de encuentro
para bailar o tomar una copa.
El término municipal cuenta con muchos lugares que visitar. En Carril encontraremos muchos
establecimientos donde degustar sus afamadas almejas, sin olvidar las centollas y nécoras.
Frente al paseo marítimo podremos ver la cercana isla de Cortegada, con el bosque de
laureles más meridional de Europa.
El casco urbano ha crecido mucho en las últimas dos décadas. Dentro del mismo hay rincones
típicos que invitan al paseo como el de la calle del Cristo, donde se encuentran las casas
de Juan García y del marqués de Aranda con su original pórtico columnado, y la plaza
del Castro y las demás calles adyacentes a la misma, núcleo fundacional de la villa.

Cerca del centro de la ciudad se alzan vistosos pazos como el de los marqueses de
Vilagarcía (siglo XVI) y, anexo a él, el convento de las agustinas recoletas de Vista Alegre
(siglo XVII). Tenemos otros pazos también ilustres como son el pazo de sobrán, en el cual hay hoy
un restaurante, el pazo del General Pardiñas, y el pazo del Rial, convertido en hotel,
todos en Vilaxoán; el pazo de la Golpelleira y el bello pazo de los señores de Rubiáns,
donde destacan su arquitectura y sus bellos jardines.
En lo que se refiere a la arquitectura religiosa cabe citar la iglesia parroquial de Santa
Eulalia, construida en estilo barroco con claras influencias compostelanas, con planta de nave
única y cubierta de casetones. También están las iglesias de San Pedro de Fontecarmoa, San Martín
de Sobrán (del siglo XII y de estilo románico, la iglesia de Santiago de Carril (siglo XVII)
con una bella portada renacentista y un original crucero y la de S. Salvador de
Sobradelo.
Durante el verano la ciudad de convierte en un hervidero de personas que acuden todos los años
atraídos por la benignidad del clima, la belleza del paisaje y playas y la riqueza de la
gastronomía de esta margen de la ría de Arousa.
Es importante destacar la celebración del tradicional mercado todos los martes y sábados del año.
FIESTAS
En todas las parroquias se celebran diversas fiestas a lo largo del año, especialmente en el
verano. Las más importantes son las patronales de San Roque, a mediados de agosto, con sus
famosos desfiles de carrozas y batalla de flores; el combate naval, que llena el cielo
de la noche de un colorido espectacular con los fuegos artificiales y la fiesta del agua, la
más esperada por todos, donde las calles se llenan de miles de personas ansiosas de
agua que les echan los vecinos desde los balcones y los bomberos desde sus camiones llenos
de agua situados en el centro de la ciudad.
Vilagarcía festeja, el 22 de mayo, la festividad de Santa Rita, en la que miles de devotos y
romeros venidos de toda Galicia acuden a venerar la imagen de la Santa de Casia que se
conserva en el convento de Vista Alegre.
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