
Un poco de historia
De los vestigios prehistóricos podemos destacar mámoas, dólmenes (como el de Axeitos, uno de
los más emblemáticos monumentos megalíticos de Galicia), Castros (como los de Artes, A Cibda
y Couso) y un pequeño puerto en A Cohasa que se atribuye a los fenicios. Fueron ocupados estos
lugares por los romanos, tal y como lo demuestra la inscripción funeraria encontrada en la
iglesia de Bretal en 1754. No existen restos de calzadas romanas tan abundantes en el resto
del Barbanza, quizás por hallarse ocultas entre masas de cultivo. Sufrió en el siglo IX y XI,
al igual que otros pueblos de la Ría, la invasión de los normandos. Durante el siglo XVI
además de sufrir los ataques de los piratas ingleses el pueblo sufre la epidemia de peste
bubónica, venida del Grove, que diezma la población. Las peores desgracias le llegan a
Riveira por mar, pero también a partir del siglo XVIII, le vienen las mayores alegrías económicas,
como bien lo indica la frase de Comide, "278 vecinos traficantes, marineros y pescadores que
viven con bastante comodidad". Este desarrollo económico va parejo a la venida de los
catalanes, que logran impulsar la técnica de la pesca y salazón, principalmente de sardina.
La primera fábrica de salazón de Galicia se establece en Sálvora en 1770, y a partir de este
momento se multiplican por otros puertos de la zona, tales como Aguiño,
Carreira, Riveira y
Corrubedo la cual se convertiría en la base portuaria más importante de la ría en 1900.
Tenía Palmeira el primer secadero de bacalao de la ría, establecido por Esmeraldo Domínguez,
impulsador de esta pesca a partir de 1925.
En un pequeño poblado de pescadores, denominado Banda ó Río, es donde está el origen de la
ciudad de Riveira, que se convirtió gracias a la laboriosidad de sus gentes, en una población
que absorbería el desarrollo comarcal con una pujante burguesía que se establecía gracias al
desarrollo económico. Consiguiendo que fuera proclamada capital del municipio en el año 1836
y en el año 1906 Alfonso XII le otorga el título de ciudad por su admirable laboriosidad.
Riveira se manifiesta como una de las primeras defensoras del progresismo y del liberalismo
de Galicia y será ésta una de las primeras ciudades a las que se le otorgue el título de
"Muy Noble, Muy Leal y Muy Humanitaria", por el comportamiento heroico de sus habitantes,
en la ayuda al buque Santa Isabel hundido en Sálvora en 1921.
Con la incorporación del motor de explosión a los buques en 1925, se impulsa una importante
industria pesquera, que a través de los años convierte al puerto ribeirense en el primero
de España en pesca de bajura. Pero además Riveira es leyenda. Como la dedicada a la villa de
Valverde ó Reirís, según la cual, una hija del Rey que allí se asentaba, por abrir un pozo,
quedó hechizada, la marea hundió la villa y durante mucho tiempo se escuchó el llanto de la
princesa... "Cantos doentes como as olas do mar".
En el año 1821 existían en la comarca de Riveira los siguientes Ayuntamientos:
Riveira,
Olveira, Palmeira y Carreira. En 1836 con la reorganización queda como capital
Riveira.
La población en 1920 del Ayuntamiento era de 15.800 habitantes y sabían escribir y leer
3.350 hombres y 2.800 mujeres y no sabían leer ni escribir 3.232 hombres y 5.430 mujeres
respectivamente.
En el Ayuntamiento existían cuatro fondas. La molienda de granos se realizaba en dos molinos
eléctricos y 12 movidos por agua. Existía telégrafo, puesto de Guardia Civil y de Carabineros.
La vigilancia costera estaba encomendada a la ayudantía de marina. La importancia,
desenvolvimiento y crecimiento de Santa Uxía de Riveira eran realmente asombrosos, pues
en 1888 era un lugar con 1779 habitantes y 420 casas, pasando en pocos años a tener categoría
de villa y más tarde de ciudad, poseyendo 4 escuelas nacionales y un colegio particular
denominado "Ave María", ascendiendo su población en 1920 a 2.900 habitantes.
El comercio de la capital era importante, teniendo todos los servicios asistidos, poseía bares,
fondas, cafés, casa de banca, hotel, farmacia, fábrica de sifones, depósito de carbón...
Su industria estaba basada en la exportación de pescado, teniendo 7 fábricas de conserva y
7 de salazón. Poseía varios vapores pesqueros y varias fábricas de serrar madera. El puerto
era habilitado y contaba con Aduana de cuarta clase, teniendo un movimiento alto para la
época, pues además se servían grandes cantidades de pino para las minas de Inglaterra. Tenía
este puerto líneas de vapores nacionales y extranjeros, siendo su principal base económica
la exportación de pescado prensado y en conserva.
El puerto surgió de la isleta próxima de A Ínsua que sería más tarde absorbida por la futura
ampliación. Existían concesiones de minas de hierro y era parada de sementales. Contaba con
una sociedad de recreo, un centro obrero y una sociedad agraria. Poseía electricidad que
provenía del Barbanza.
La estructura del pueblo estaba formada por una plaza, con una calle principal longitudinal
y varias transversales con bellos edificios, 4 fuentes, bonitos paseos, lo que le confería
rango de ciudad. Su presupuesto anual era de 162.000 pts.
ISLA DE SÁLVORA
Esta isla de pequeña dimensión, batida por largos vientos atlánticos, poblada de caprichosas
formas graníticas y tapizada por praderas de menta, tojos y manzanilla, es el lugar en donde
tanto la leyenda como la genealogía colocan el origen fabuloso de los Mariño de Lobeira; tal
y como lo recita el licenciado Molina, en el siglo XVI, en su Descripción del Reino de
Galicia. "Los Mariño quieren algunos decir, que vienen de una mujer criada en las aguas
del mar, de hermoso rostro (una sirena) y de un hidalgo de este reino, que la poseyó y tuvo
de ella generación"... el fruto de esa relación fue el primer Mariño, llamado así por haber
venido del mar. Si nos dejarnos llevar por la imaginación podremos llegar a la conclusión
de que el hidalgo fue el caballero Roldán, que en el año 770 se dirigió desde sus dominios
de Francia al reposo de una isla desértica ¿quizás Sálvora?.
Pero abandonemos momentáneamente las leyendas, para poder centrarnos en lo que la historia le
tenía reservado a los 14 Km2 de Sálvora.
Corría el año 1100 y las naves musulmanas se refugiaron en la isla esperando refuerzos para
la invasión de Galicia, mas la tardanza de estas naves, hace que los navíos cristianos se
apoderen de las naves refugiadas. Aquí es como comienza la isla desconocida a ser ambicionada
por la nobleza del momento. Estando la Corporación Catedralicia ocupada en otros menesteres,
que no a la defensa de sus propiedades, es cuando los señoríos de los terrenos colindantes
costeros ocupan esta isla, tal y como relata en 1552 Salustiano Portela: "E fixéronno con
títulos mais ou menos colorados". Por esta isla comienzan los pleitos entre el cura párroco
de San Paio de Carreira contra Vicente Caamaño Goyanes, que se dice propietario del señorío
de Goyanes y Sálvora.
En el siglo XVI, al estar la isla totalmente desértica y no tener valor de hacienda, decide
el Cabildo Compostelano desembarazarse definitivamente de ella y venderla.
En 1770 Jerónimo de Hijosa instaló por poder una fábrica de salazón, que sería después el
famoso pazo de Sálvora, siendo la primera fábrica de salazón de Galicia.
A principios de este siglo las dificultades económicas del país hacen que los habitantes
de las zonas cercanas se desplacen a la isla para trabajar como caseros de explotaciones
agrícolas y ganaderas. Se consolida una pequeña aldea de 8 casas, con una plaza y 2 fuentes
de agua de calidad. La población era de 60 personas y se les conocía por el nombre de la
casa que habitaban. Los caseros pagaban al amo (la familia Otero-Goyanes) la mitad de las
recogidas agrícolas y la mitad del ganado nacido en la isla de su propiedad. El único
contacto con la gente de la costa lo tenían en el bar situado cerca de la aldea, lugar
donde se reunían los pescadores en tiempo de mar fuerte. Ese bar se convertiría después
de unos años en la Capilla de Santa Catalina.
Estuvo la isla en poder del Estado Español durante 54 años, desde el año 1904 al 1958, cuando
los militares la expropiaron para defensa civil. Estos militares lo que realmente hicieron
fue preparar el faro y el helipuerto, que unidos al pequeño puerto, pasaron a ser del Estado.
Después de largos pleitos, la familia Otero-Goyanes volvió a tener en propiedad el resto de
la isla, junto con los islotes de Vionta y Novo. Estando la isla libre de cargas fiscales y
siendo el precio de compra al Estado Español de 1.293.758 pts. de la época.
Poco durarían ya los colonos, reclamados por las mejoras económicas que ofrecía la costa
peninsular. Aún así el último habitante de la aldea se marchaba en 1978. Con él se marchaban
los recuerdos de la Santa Compaña, en la isla de Noro y los recuerdos de cuando fueron
nombrados héroes por el auxilio al barco hundido, el "Santa Isabel", (con 213 muertos).
En fin, los recuerdos de una vida en unas condiciones especialmente duras.
Pero la leyenda de Sálvora quedará reflejada en su escudo, que adoptara como propio la actual
capital (Riveira).
Una de las leyendas más hermosas de la ría de Arousa, tiene como motivo el archipiélago de
Sagres, conjunto de pequeños islotes que antiguamente unían la isla de Sálvora con la
península.
Las caprichosas y variadas formaciones rocosas del archipiélago, que sugieren a veces figuras
de seres humanos o animales, dieron pie a un sinfín de leyendas, entre las que destacan la
que hace referencia a la invasión de los celtas. Dice esta que los celtas llegaron por el
mar y cayeron en el encantamiento que amenazaba a todos los que intentaban luchar contra
los estrimnios, quedando convertidos en piedras para siempre. El jefe de los celtas, Saefes,
tomó como mujer a "Forcadiña", hija del rey de los estrimnios, con intención de realizar la
invasión de forma pacífica y no padecer el encantamiento.
Tuvieron de esta relación un hijo llamado "Noro", pero la astucia fue descubierta y los
celtas fueron víctimas del encantamiento. Saefes quedó petrificado convirtiéndose en el
peñasco "Hombre de Sagres", con la lengua hendida por siete lugares, que es el islote de
Setelinguas con la mandíbula deshecha y esparcidas las muelas. Formando a su vez los peñascos
de "Queixada" y las "Moas". La peña "Forcadiña" está situada cerca de la punta de "Couso" y
el "Noro" es el islote próximo a Vionta. Las otras peñas e islotes son los restos de las
embarcaciones de los marineros de Seafes, que quedaron petrificados para la eternidad.
El gran poeta Ramón Cabanillas en sus sagas de "Na noite estrelecida" habló de estos
archipiélagos y de la isla de Sálvora como "lugares sagrados de los celtas", cuando
localizó en ellas las fantasías de Merlín y los sueños del rey Arturo.
Bibliografía:
HISTORIA Y VIDA DE LA RIA DE AROUSA de Manuel Fajardo Piñeiro.
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