En la margen izquierda del estuario del río Ulla, allí donde sus aguas se unen con las de
la ría de Arousa, se sitúa el municipio de Catoira. La capital municipal dista 12 kilómetros
de Vilagarcía, 32 de Pontevedra y 36 de Santiago de Compostela.
El Ayuntamiento tiene una extensión de 29 km2 y tiene cuatro parroquias: Abalo, Catoira, Dimo
y Oeste.
DESCRIPCIÓN GEOGRÁFICA
El relieve, en general accidentado, está organizado por las estribaciones montañosas
del Xiabre (641 metros), que sirve de límite meridional y oriental al municipio; desde
esta línea de cumbres y en dirección Norte y Oeste, el descenso es brusco y con
continuas rupturas de pendiente, hasta legar a la rectilínea e irregular plataforma costera, baja y
llana, sobre la que se asienta el 90 por ciento de la población y la práctica totalidad de las
actividades económicas del municipio.
Los principales
ríos del municipio, Catoira y Freixeiro, tienen características comunes:
nacen a los pies del monte Xiabre, y tras salvar fuertes desniveles, llegan a la plataforma
costera, donde sus cauces se ensanchan antes de desembocar en la ría de Arousa.
El clima es oceánico, caracterizado por unas temperaturas invernales suaves (el mes más frío
está por encima de los 9ºC) y un verano seco y cálido (julio 20'1ºC). Las precipitaciones
anuales son copiosas y aunque están repartidas a lo largo de todo el año, existe un máximo
marcado en el otoño y en el invierno.
El municipio está localizado en una de las áreas demográficas más dinámicas de Galicia,
y prueba de ello es el continuo crecimiento que experimentó su población desde principios
de siglo hasta 1981. En esta última década se invirtió la tendencia, de tal modo que la
variación intercensal fue de un -2'11 por ciento, debido sobre todo, al descenso de las
tasas de natalidad.
El puente sobre el río Ulla, construido en el mismo lugar donde estuvo el romano, ha
dinamizado las comunicaciones entre ambas márgenes de la ría de Arousa.
CULTURA, MONUMENTOS Y TURISMO
El símbolo emblemático de este municipio lo constituyen las llamadas Torres del Oeste
(declaradas Monumento Nacional), que están situadas cerca de la desembocadura del Ulla;
hoy sólo quedan restos de dos de las siete que hubo originariamente. Las torres están
separadas por una distancia de unos 20 metros, y unida a una de ellas está la pequeña
capilla de Santiago, con una imagen del apóstol.
Sobre el origen de estas torres hay
diversas hipótesis. Algunos sostienen que son de
origen romano, llamadas antiguamente "Turris Augusti", cuya finalidad era la de defender la ría
y el paso hacia la antigua y floreciente Iria Flavia (Padrón). Según dicen otros, en las
cercanías del emplazamiento actual de las torres existía una población que tenía el
privilegio de acuñar moneda. También hay quién afirma que estas torres fueron inicialmente
unos faros de construcción fenicia, luego aprovechados por los romanos para erigir una
fortaleza en honor de Augusto.
Sea como fuese, e independientemente de su origen y finalidad inicial, está documentada
su utilidad como torres defensivas contra las invasiones de pueblos, siendo reconstruidas
y
reforzadas en varios momentos a lo largo de la historia. Con la pérdida de su carácter
defensivo fueron abandonadas constituyendo una interesante ruina histórica.
En la parroquia de Catoira, en lo que en otra época fue el Camino Real de Vilagarcía a
Santiago, se conserva un puente medieval de dos vamos con bóvedas de sillería.
Hasta no hace no muchos años existía un balneario que explotaba un manantial de aguas medicinales.
Este balneario está hoy en recuperación, pues cuenta con agua sódico-radioactivas y
sulfídrico-sulfurosas, que dado sus propiedades curativas y la creciente demanda de este
tipo de aguas, se estudia su próxima rehabilitación
FIESTAS
El primer domingo de agosto tiene lugar la llamada "Romería Vikinga", declarada
Fiesta de
Interés Turístico Internacional, un reconocimiento que en Galicia sólo tiene
también el Apóstol de Santiago y en el resto de España distingue a eventos
como el Carnaval de Canarias, el Rocío, la Feria de Abril o el San Fermín. Son miles de personas las que se apiñan en torno a las Torres del
Oeste para presenciar el desembarco de los "vikingos", encarnados en jóvenes del municipio,
que sobre un "Drakar" (nave vikinga reproducción escrupulosa de los
planos de un "drakar" que se encuentra en el museo vikingo de Roskilde, en
Dinamarca)
y ataviados como los vikingos, con sus cascos y cuernos,
simulan el ataque y desembarco que estos pueblos nórdicos realizaron hace ya un milenio.
Entre las fiestas parroquiales, destacan las que se celebran a mediados de julio en Catoira;
en agosto en la parroquia de Oeste y en julio en la de Dimo, ambas en honor de San Antonio.
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Un poco de historia |
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El escudo |
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Fotos de hoy |
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Fotos
de ayer |
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