Cambados


Un poco de historia

Existen vestigios de asentamientos celtas (siglo VI a.C.) en los montes de Castrelo, Corbillón, Tragove y A Grenla. Los fenicios se asentaron en la desembocadura del río Umia, aprovechando la riqueza del suelo (salinas) de la zona. Explotaron el cobre y el estaño en gran cantidad, siendo ello una zona de gran importancia económica. Los romanos tenían un asentamiento en el lugar donde hoy se encuentra la iglesia de Santa Mariña Dozo. Sufrió varias invasiones musulmanas (años 716 y 816) y varias normandas (844 al 977). Eso fue motivo para que el arzobispo Gelmírez reparase la Torre de San Sadurniño como fortaleza-defensiva, haciendo ésta de vigía de las restantes torres de la ría (Vilanova y Catoira) a las que prevenía de invasiones por medio de hogueras. También en esta torre lloraría su abandono doña Juana Castro, mujer por un día del rey Don Pedro.

Perteneció la antigua Villa Vella, (Cambados) a la mitra compostelana, pasando en el siglo XIII al señorío de Paio Gómez Charino y en el año 1483 fue vinculada a los Reyes Católicos, que la eximirían del pago de ciertos tributos a los que obligaba la mitra compostelana. El Cambados actual es el resultado del feliz casamiento de los tres núcleos con jurisdicción propia e independiente del siglo XV: Cambados, Santo Tomé y Fefiñanes.

La villa de Cambados se asentaba alrededor del lugar donde se construyó la iglesia de Santa Mariña Dozo y que fue realizada por la infanta doña Juana de Hungría y doña María de Ulloa en el 1500. Sobre sus arcos desnudos se apoyaba la cubierta de madera a dos vertientes. La villa de Santo Tomé (jurisdicción que incluía Portonovo) tuvo indudable importancia durante la época visigótica, pues siendo Witiza gobernador de Galicia, le concedió el título de "Muy Leal y Noble Villa", que confirmaría Fernando III en 1170. En sus dominios se levantó la fortaleza-torre de San Sadurniño.

La villa de Fefiñanes (jurisdicción que incluía Ribadumia) constaba de casas, distribuidas en seis calles, con una amplia plaza donde se halla la iglesia de San Benito y el pazo de Valladares, a quien fue otorgado el vizcondado 1647, siendo ésta, "villa de hidalgos". El patrimonio artístico que surgió de la unión de estas villas es realmente impresionante. Citaremos entre sus pazos al de Fefiñáns (Fefilanis) a donde llegaba el mar hace 200 años y que fue construido por José Pardo Figueroa, (embajador en la corte de los Zares, siglo XVII).También el pazo de Ulloa (siglo XVI); el pazo de Montesacro (siglo XIII) hoy asilo de ancianos; el pazo de Bazán, construido por el párroco de la villa y hoy parador nacional de turismo.

Además de ser la villa donde la piedra es arte, es también la tierra donde vieron la luz por primera vez los ilustres Asorey y Ramón Cabanillas, que escribía "Duerme mi villa acostada al sol, a la orilla del mar". Lugar apropiado para que los monjes alemanes del Cluny llegados del Rhin hacia el siglo XII, planten unas cepas de un vino pálido de color y delicadeza de paladar, la albariña. Las cepas crecieron en el monasterio de Armenteira, donde su fundador, San Ero Armendáriz, resultó un día cautivado por el canto de un pajarillo y así quedó traspuesto durante 216 años. Un día al despertarse de su éxtasis, no recordó nada, tan sólo el repicar de una abadía, su monasterio.

Dice la leyenda que cuando Jesucristo fue tentado por el demonio, éste, sintiendo su impotencia para hacerle caer en la tentación, le dijo: "Si postrado me adorares, todo esto te daré, Cambados, Fefiñanes y Santo Tomé".

A principios del siglo XX, el Ayuntamiento de Cambados poseía una población de 7.734 hab. en 1920. Tenía bastante comercio y alguna industria. Existían dos fondas, alguna casa de huéspedes, catorce comercios de diversas clases, 9 de comestibles, 3 confiterías, 2 cafés, 24 tabernas y bodegones, 1 droguería, 1 expendidura de pólvora y 2 de gasolina. Como industria tenían 11 fábricas de tejas, 2 serrerías, 1 fábrica de cal y otra de gaseosas, además 2 farmacias, 4 médicos, 5 abogados, 1 notario y 7 procuradores.

La capital era una villa alegre y extensa en terreno. Sus entidades de población tenían un número de habitantes muy dispar, por ejemplo, Santa Mariña tenía 102 hab., los Pazos 47 y la propia capital 2.800 hab. Poseía escuela graduada de niños y niñas, además de otra en el Posito Pescador. Tenía en esos años juzgado, puesto y cabeza de línea de Guardia Civil, Correos, telégrafos y loterías. El buen nivel de vida se observaba en las calles cuidadas y con plazas públicas, tenían un salón de Cine y Casino, inaugurado el 24 de Agosto de 1857, con un baile de sociedad que hizo época, a este baile asistieron la mayoría de las familias nobles de Galicia. Su puerto era cómodo pero tenía el inconveniente del calado, pues no podían atracar más que pequeñas lanchas, teniendo los buques que fondear a una milla de distancia. El presupuesto anual era de 69.000 pts.



Bibliografía:
HISTORIA Y VIDA DE LA RIA DE AROUSA de Manuel Fajardo Piñeiro.

 

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